El flúor es un mineral que aporta muchos beneficios para la salud bucodental. Además de ayudar a la prevención de las principales patologías orales, fortalece las encías. Por ello muchos profesionales recomiendan incorporar el flúor a la rutina de higiene bucodental. Pero, ¿Por qué es tan importante?

El flúor es un mineral natural que se encuentra en la corteza terrestre.

Este mineral tiene la capacidad de prevenir las caries dentales porque se concentra en huesos y dientes de niños en desarrollo y fortalece los dientes que han completado su formación y erupción en los adultos. También puede endurecer el esmalte dental por lo que funciona muy bien en las etapas de desmineralización y remineralización que ocurren dentro de la cavidad bucal. El flúor inhibe el metabolismo de la placa bacteriana que causa la caries, alterando su composición, es decir, que afecta la formación de la placa sobre la superficie dental.

Cuando aplicamos flúor sobre nuestros dientes, los depósitos que quedan en la superficie dental pueden actuar como reservorio de flúor, y estas reservas equilibran el pH cítrico, logrando que se necesite un pH mucho más ácido para que el esmalte dental se diluya y se forme una caries.

Hay muchas maneras de incorporar el flúor a la salud oral: pasta fluorada, colutorios… Pero también hay otras formas más allá de la higiene bucodental, como algunos mariscos y frutas e incluso agua fluorada. Este mineral ayuda a prevenir una de las patologías orales más extendidas en todo el mundo: la caries dental. El flúor contribuye a la remineralización del esmalte, de modo que queda protegido contra los ácidos que causan la caries. Este proceso consiste en que al llegar a los dientes, el flúor es absorbido por el esmalte, de modo que queda más fortalecido. Gracias a este proceso, también se reponen los niveles de calcio y fósforo, que fortalecen las piezas dentales. Woodpecker® I LED Lámpara de Fotocurado Inalámbrica 2300 mW/cm2 para fortalecer los dientes.

Otra manera es visitando al odontólogo para que le realice una aplicación tópica de flúor mediante un gel o una pasta que contiene una concentración mucho más potente que la que existe en las pastas de uso diario, pero esta concentración solo es de uso profesional, ya que una utilización no dosificada de flúor puede traer efectos adversos, como la pigmentación oscura de los dientes.

Si todos entendiéramos lo importante que es fortalecer nuestros dientes con flúor, tendríamos un índice más bajo de caries dental y una mejor salud bucal.